¡ Tim Burton en el MOMA !

El MOMA de Nueva York acoge una histórica exposición sobre las fantasías y pesadillas de un cineasta que lidera la vanguardia pop.
Burton, un artista de museo Una imaginación sin límites al poder.








Tim Burton ya es un artista de museo. Su desbocada fantasía y su creatividad avasalladora «cuelgan» de las paredes del Museo de Arte Moderno (MOMA) de Nueva York desde esta semana y hasta la primavera. Más de 700 referencias al planeta Burton salen a la luz pública; monstruos entrañables o peligrosos, marcianos gamberros, manostijeras de alma cortada, frikis de todo tiempo y condición, desdichadas novias cadáveres, féminas góticas, niños desamparados, seres de muchos ojos, fugitivos del mundo racional. Cientos de dibujos, guiones gráficos, marionetas, maquetas, vestuarios originales (Sleepy Hollow), material de rodaje (cabezas de extraterrestres de Mars atacks, las tijeras de Eduardo, las máscaras de Batman) y esculturas de alambre habitan un laberinto en permanente construcción. Es normal que esta fulgurante anormalidad esté custodiada por un gran tiovivo multicolor... en el que no falta el negro que debe acompañar a un gótico como Burton....

Durante la presentación de la muestra, el todavía joven director (51 años), sin quitarse sus inseparables gafas de sol, calificó la propuesta como «una experiencia fuera de tu propio cuerpo... Me gustaría saber si hay un doctor en la sala, para certificar si estoy efectivamente muerto. Uno quiere desde pequeño vivir una vida que tenga momentos surrealistas y éste es uno».
No está muerto Burton, pero ya tiene obra de sobra para iniciativas tan ambiciosas, que sirven para hacer recuento de sus cuentos para mayores con reparos. La exposición (en la que se puede ver, además, La morbosa belleza de los monstruos, ciclo de películas como Frankenstein o Nosferatu, que inspiraron a Burton) está dividida en varios planos que rastrean la carrera del director. Cabezas enormes, flacos cuerpos, manos de dedos interminables, pies para qué quieren formas y hormas. La imaginación burtoniana rompe moldes y costuras. Modas y modos. Crea moda y de qué modo. Sobrevivir a Burbank, embellecer Burbank y más allá de Burbank son las tres estaciones de este viaje hacia la vanguardia pop más osada, por qué no insolente.

Primero nos adentramos en sus orígenes californianos, soleado escenario donde nacieron sus tinieblas cinéfilas de la mano de Vincent Price y todo tipo de marcianadas japonesas y fantasías de serie be. O zeta. En esos momentos, Burton rodó sus dos primeros cortos en 8 milímetros: La isla del doctor Agor y Houdini: la historia nunca contada. Burton recuerda esos años iniciáticos con una escultura de acero y poliéster. De su etapa inicial se han rescatado sus primeras películas y dibujos de estudiante en el Instituto de las Artes de California, junto a unas fotografías Polaroid y los elocuentes Trágicos muñecos para niños y niñas de Tim Burton.

Pasamos luego a sus comienzos como animador becado en los estudios Disney, mientras barruntaba proyectos imposibles o se entretiene con caricaturas. Se acaban los años ochenta y se engarzan las primeras perlas burtonianas, La gran aventura de Pee-Wee y Beetlejuice, escoltadas por su irresistible colección de juguetes existencialistas y unas impagables ilustraciones para La muerte melancólica del niño ostra. Aquí ya piden paso sus Batman y, sobre todo, Eduardo Manostijeras (con réplica incluida) y los oportunos dibujos de La novia cadáver.

«No hay ningún cineasta vivo que posea el éxito y la reputación de Tim Burton, que haya escondido tan bien al público su trabajo completo», dijo el comisario de la exposición, Ron Magliozzi, al intentar resumir los motivos por los que el MOMA se fija en un cineasta. Por supuesto, el museo permitirá ver películas y cortos de este creador que, bebiendo de la fuente pop, hizo una transfusión de sangre fresca a las venas hollywoodienses. Y a pesar de sus tropiezos (como su olvidable Planeta de los simios), Burton tiene aún cuerda para jugar: Alicia en el país de las maravillas llegará en 2010, con una mezcla de técnicas de animación que promete dar vidilla a la novela de Lewis Carroll. En ella tendrán cabida los habituales de Burton: Johnny Depp es el Sombrerero Loco, y su esposa musa, Helena Bonham Carter, será una Reina Roja de cabezón aumentado digitalmente para satisfacer las demandas de un cineasta convertido en artista de museo.

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